La instalación, que se inauguró en 1965 y fue adquirida por PepsiCo en 1971, fue “clave para la innovación y expansión de la categoría de snacks en España”, además de suponer un “motor de empleo y desarrollo económico” en la región, donde ahora cuenta con una plantilla media de 400 personas.
Ahora la planta de Burgos cuenta con 10 líneas de producción, tres de snacks de patata, dos de productos a base de maíz, dos de producción de extrusionados, dos de producción de pellets y uno de fritura de estos pellets donde se elaboran todas las referencias de la compañía, pudiendo alcanzar hasta los 2,5 millones...

