Hay dulces que regresan cada año, como los Huesos de santo, una de las recetas más reconocibles del Día de Todos los Santos y una de las propuestas con las que El Obrador de Goya recupera el lado más tradicional de la pastelería. La cadena española, combina la versión clásica formada por una fina capa de mazapán de almendra y azúcar, en forma de pequeño cilindro, con relleno de dulce de yema y un acabado “ligeramente” glaseado, con otras versiones rellenas de chocolate, chocolate blanco, coco, dulce de leche y praliné doré. Además, junto a los huesos de santo, los buñuelos completan la propuesta de temporada de El Obrador de Goya para estas fechas y conforman los dos grandes clásicos de una campaña en la que tradición y estacionalidad vuelven a marcar el calendario de la pastelería.
“Estamos acostumbrados a tener prácticamente cualquier producto durante todo el año, pero hay algo especial en seguir esperando determinadas fechas para volver a encontrar ciertos sabores. Los Huesos de santo pertenecen a esa pastelería que forma parte de nuestra memoria y de nuestra cultura gastronómica. Conservamos la versión clásica de yema y sumamos nuevos rellenos para ofrecer otras formas de disfrutar de este dulce, sin perder su vínculo con la tradición”, señala Luis Merino, CEO y fundador de El Obrador de Goya.

