Del 14 al 27 de agosto se celebran en Madrid las fiestas de la Virgen de la Paloma, cuyo dulce típico es el barquillo. Elaborado con harina, agua, azúcar o miel y canela, se mencionó por primera vez en 1605 en La pícara Justina, novela de Francisco de Úbeda.
En la capital española, la familia Cañas, ya en su cuarta generación, es la única que se sigue dedicando al negocio de los barquillos, ofreciéndolos, además de en fiestas señaladas, en lugares castizos como El Rastro, El Retiro o La Catedral de la Almudena.

