Con la llegada del verano y en un momento en el que los consumidores buscan cada vez más experiencias diferenciales y pequeños momentos de indulgencia, Häagen-Dazs ha llevado su universo premium al Moll de la Barceloneta para acercar al público sus últimas innovaciones: Creamy Strawberry & Roasted Almond Choc Vanilla.
En este contexto, la marca ha celebrado una activación con el objetivo de dar a conocer los dos nuevos sabores de su gama de bombones, una iniciativa que reunió a miles de personas en uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad y que permitió repartir más de 4.000 helados en una experiencia que combinó degustaciones, música en directo y una “cuidada” puesta en escena.


Todos son resultado de un gran trabajo de fábricas eficientes que han tenido muchas dificultades desde 2020, porque a las propias derivadas de la pandemia, se han sumado la crisis de abastecimiento, de energía, de escasez de materias primas y otros suministros. Los últimos, desde luego, no han sido ejercicios fáciles para nadie. Y, con todo eso a las espaldas, me ha encantado ver a nuestra industria con esa gran ilusión que les caracteriza, presentando novedades al mundo y contagiando su entusiasmo. Si algo tiene este sector es, precisamente, pasión. Son empresas de toda dimensión, ya que es un mercado aún muy atomizado. Algunas grandes, como Vidal Golosinas, que este 2023 cumple 60 años de “dulce historia”, Damel Group o Lacasa. Magníficos ejemplos de buen hacer, de lucha infatigable por crecer y, casualmente, las tres son empresas familiares, cuyos gestores al frente han sabido adaptarse a muchas circunstancias y ahí está su gran mérito, sirvan como ejemplo de mi admiración, pero hay muchas otras, grandes, medianas o pequeñas, nuestras páginas son posibles gracias a ellas, especializadas en algún producto o multicategoría, se esfuerzan en cada campaña por complacer a sus consumidores y por diferenciarse en el punto de venta. Si quieren conocerlas,