Con la llegada del verano y en un momento en el que los consumidores buscan cada vez más experiencias diferenciales y pequeños momentos de indulgencia, Häagen-Dazs ha llevado su universo premium al Moll de la Barceloneta para acercar al público sus últimas innovaciones: Creamy Strawberry & Roasted Almond Choc Vanilla.
En este contexto, la marca ha celebrado una activación con el objetivo de dar a conocer los dos nuevos sabores de su gama de bombones, una iniciativa que reunió a miles de personas en uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad y que permitió repartir más de 4.000 helados en una experiencia que combinó degustaciones, música en directo y una “cuidada” puesta en escena.


La Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, aprobada por el Gobierno en 2011, supuso un duro golpe para los pequeños comercios cuyo principal sustento era la industria de dulces y aperitivos, ya que el consumo de bollería industrial, golosinas y refrescos quedó prohibido en los colegios e institutos. “Se notó una bajada de la venta especialmente cuando prohibieron comer estos productos de impulso en los colegios. Yo lo sentí especialmente con los cumpleaños. Habitualmente, las madres me encargaban que hiciera bolsas de golosinas para los compañeros de clase de sus hijos. Podía llegar a vender cerca de 200 bolsas a la semana. Desde que se puso en marcha la Ley del Gobierno, estos ingresos prácticamente se perdieron por completo”, nos cuenta López.
“Las ventas han cambiado mucho en los últimos siete años. Antes era disparatada la cantidad de golosinas que se vendían. Desde 2011 las ventas han caído un 40%. Pero el verdadero problema se halla en que estas pérdidas no se han suplido con el aumento en las ventas de otros productos”, añade.
Este pequeño comercio, situado en el barrio del Infante, en la capital murciana, abrió sus puertas por primera vez en el año 1985. José lo abrió con la idea de que fuera su suegro el que se encargara de dirigir el negocio, ya que por aquel entonces él era comercial en la compañía Fiesta. Previamente,
había trabajado como repartidor para la empresa Galletas Gullón.
